En lo normal…


Hace rato no paso por acá, simplemente falta de tiempo como el resto del mundo.  Me da tristeza ser una mamá normal de nuevo, ya saben, de esas que trabajan fuera de casa y llegan cansadas a ver a sus hijos, de esas que no tienen tiempo para nada, si, de esas mamás que hasta las perrhijas se volvieron extrañas.

Voy a organizarme -lo que significa que tendré que despertarme al menos una hora mas temprano, 4am- para no dejar de hacer  lo que me gusta, como escribir en el blog y en las paginas, leer un poco y hacer ejercicios.

Volver a ser una mamá normal va contra mis reglas pero no contra todas mis necesidades y las de mi familia, hay que pagar cuentas y darle de comer a los hijos por ejemplo, pero necesito comprometerme con la mujer que hay en mi y seguir con lo que me gusta, no puedo olvidarme, mucho menos defraudarme.

 

 

 

 

 

 

 

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“La maternidad es algo demasiado enorme, demasiado serio” 


El hembrismo o el mal feminismo ha arrasado con nuestra maternidad, nuestro instinto, en favor de los intereses de mercado, las ambiciones que desde el sistema capitalista se aplauden van en

Origen: La maternidad es algo demasiado enorme, demasiado serio

No se nace mujer, se llega a serlo…


Te veo verme, te veo verme y no conocerme. Te acostumbraste a mis errores, a mis fallas y ausencias. Te quedaste con la vieja yo, te fascinaste con ella. Te quedaste con la que no se defendía, la que prefería callar por miedo a sus errores antiguos. Te enamoraste tanto de la que se equivocaba una y otra vez que para defenderse bajaba la cabeza, que ahora te asusta esta fuerza.

Te tengo nuevas noticias, esa mujer que cometió todos esos errores aquí esta, siempre conmigo, recordándome que debo ser cada vez mas fuerte y mas consciente cada día de la fuerza que un error te da. Esa mujer que se avergonzaba de sus metidas de pata aquí sigue, viva, ansiosa y orgullosa de vivir como madre y como mujer. Esa mujer que te avergonzaba aquí esta, dentro de mi, avergonzada de vos por creerte  mejor madre que yo, por pensarte intachable.

Esta mujer que soy ahora aprendió a cantar con sus errores, a encontrar la música de cada falla para poder bailar mejor en esta vida. Esta mujer que esta aquí ahora saber vivir y sacar lo positivo de cada “mala experiencia”. Esta que está aquí prefiere no conocerte, no saberte mujer, no mirarte amiga, no sentirte hermana.

La experiencia me implora que te perdone, que entienda que te falta mucho por vivir, me pide que me defienda con dignidad pero también me ruega verte como una batalla poco merecedora de mi tiempo. Por eso hoy te escribo y no te nombro para sacarte de mi y dejarme libre de ti. La vida te traerá a mi el día que seas madre y entendás lo que es ser mujer de verdad.

Marzo, 28 de 2016.

Marcela Serrano


Una mujer es la historia de sus actos y pensamientos, de sus células y neuronas, de sus heridas y entusiasmos, de sus amores y desamores. Una mujer es inevitablemente

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Marcela Serrano – Novelista Chilena

la historia de su vientre, de las semillas que en él fecundaron, o no lo hicieron, o dejaron de hacerlo, y del momento aquél, el único en que se es diosa. Una mujer es la historia de lo pequeño, lo trivial, lo cotidiano, la suma de lo callado. Una mujer es siempre la historia de muchos hombres. Una mujer es la historia de su pueblo y de su raza. Y es la historia de sus raíces y de su origen, de cada mujer que fue alimentada por la anterior, para que ella naciera: una mujer es la historia de su sangre.
Pero también es la historia de una conciencia y de sus luchas interiores. También una mujer es la historia de su utopía.

Carola Castillo


Si yo no me cuido, nadie me cuida.

Si yo no me sostengo, nadie me sostiene.

Si yo no me busco, nada ni nadie me encuentra.