Y nosotras qué?


¡Las mujeres somos increíbles! Somos capaces de tantas cosas, somos madres, somos hijas, hermanas, nietas, amigas, vecinas. Estamos en todas partes, en los colegios, los hospitales, en casa, en fin somos cada vez mejores.

Pero tenemos un grave problema, no hemos podido unirnos como género. Es mas increíble lo común que es encontrar mujeres atacando otras mujeres. Es tan común que no se ve.  Es tan común que se volvió algo normal. Y no vayas a pensar que es algo que se ve solo en la calle, donde la gente no se conoce, no señores, pasa hasta entre las mujeres que conviven mas de ocho horas diarias.

En mi ultimo embarazo, a pocos meses de dar a luz, en un banco de la capital, tenia que cambiar un cheque que no era endosable.  El señor que encabezaba la fila me dio lugar para que pasara primero, y quién fue la única persona que hizo escándalo por eso, una señora que estaba tres personas atrás que yo.  El señor me dijo “no le haga caso, seguro nunca fue madre”. ¡Un hombre! ¡Un hombre es mas consciente con nosotras que nosotras mismas!

Lo peor es que es muy posible que hasta ese momento, a mis más de 30 años, me di cuenta del mundo en que vivimos, de lo crueles que somos con nosotras mismas, no nos tenemos piedad. Nos juzgamos tanto que pareciera que no somos humanas también.

Por todo esto y muchas cosas más, me vi en la obligación de cambiar. Ya no quiero ser mas como el resto. Voy a ser amable con la secretaria de la minifalda, le daré mi silla  a la mamá que carg07eneroa a su bebe en el bus, no juzgaré a la que se está casando por ter

cera vez, y a la que no tampoco.  Quiero que las mujeres de mi entorno social vean a una amiga en mi, quiero poder ayudar a la mamá que no tuvo quien le cuidara a sus hijos hoy, ya sea para trabajar o para salir a divertirse. Me gustaría que la amiga que sufre violencia doméstica pueda acercarse a mi y pedir ayuda.

Tenemos que entender que unidas somos mas fuertes. Que somos las mujeres las que enseñamos a los ciudadanos a ser mejores personas. Somos las que tenemos el poder de enseñar a las niñas que el rosa no es el único color del mundo. Somos seres humanos, podemos cambiar. ¡Podemos ser mejores! ¡somos las madres!

Hasta luego,

 

 

 

 

 

 

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